En la nueva norma ISO 9001: 2015 – Sistemas de Gestión de la Calidad > Liderazgo y Evaluación del Desempeño – Requisitos,  son dos capítulos principales. Los líderes están obligados a estar más comprometidos y ‘demostrar’ su liderazgo, y el desempeño y eficacia del Sistema de Gestión de la Calidad tiene que ser evaluado. En mis muchos años como Auditor Líder de Certificación, pocas veces he visto que la alta dirección reciba un informe de desempeño útil. Es probable que la causa sea que no saben cómo reconocer una buen informe de desempeño, o no son capaces de guiar a su personal para que desarrollen uno.  Stacey Barr, una especialista de medición del desempeño,  sugiere tres hábitos de liderazgo basado en la evidencia:

El liderazgo basado en la evidencia no es acerca de cómo liderar. Se trata de a qué prestar tu atención a medida que lideras, y a lo que estás llevando a tu organización. No se trata de cómo comunicar o inspirar o dirigir o animar a participar. Es acerca de cómo utilizar todos estos atributos para dirigir tu organización a un alto desempeño.

El desempeño organizacional es uno de los resultados por el cual todos los líderes son responsables. Y cómo una organización se desempeña se evidencia en los resultados que logra, no por el trabajo que hace.

Para conocer verdaderamente qué resultados está logrando una organización, y cómo lo está haciendo mejor a través del tiempo, se deben medir dichos resultados.

Las medidas del desempeño son la evidencia del grado en que los resultados importantes se están produciendo a través del tiempo. Sin buenas medidas de desempeño, no tenemos evidencia. Sin evidencia, no podemos saberlo. Si no podemos saberlo, estamos adivinando. Los líderes basados en la evidencia no adivinan.

Los líderes basados en la evidencia prestan su atención a tres hábitos de alto desempeño: Dirección, Evidencia y Ejecución. Vamos a explorar …

Hábito LBE 1: Dirección – se trata de articular una estrategia medible.

Para poder medirse de una manera significativa, una estrategia debe estar orientada a los resultados, comprensible para todos, y priorizada sin piedad. Y entonces se convierte en el tipo de estrategia que la gente se siente obligada a hacer realidad.

Hábito LBE 2: Evidencia – Se trata de definir medidas de desempeño significativas para cada objetivo estratégico.

Sorprendentemente, casi cada objetivo estratégico que importe se puede hacer medible y cuantificable de una manera significativa. Las medidas más significativas son cuantitativas, alineadas a lo que importa, y centradas en la mejora.

Hábito LBE 3: Ejecución – Se trata de conseguir implementar la estrategia corporativa y alcanzar los objetivos estratégicos.

La mejor ejecución de la estrategia, que produce el mayor retorno sobre esfuerzo e inversión, utiliza el apalancamiento de la mejora continua de los procesos de negocio. No se trata de ‘encasquetar’ una nueva capacidad, se trata de liberar la que hay.

Estos tres hábitos son la base de la forma de inspirar a una organización para desempeñarse cada vez mejor.

Los líderes prestan atención a estos tres hábitos de alto desempeño para establecer la dirección de la organización, para hacer seguimiento a su progreso, y para decidir en qué iniciativas de cambio invertir.

Y prestar atención a estos hábitos no es sólo para los líderes. Es para todos en la organización.

Todo el mundo tiene que trabajar de manera que ayude a lograr la dirección corporativa. Cada uno tiene que presentarse a trabajar cada día y saber que están contribuyendo a algo más grande y más importante que su lista de tareas pendientes. Todo el mundo tiene que implicarse en ajustar y transformar la organización para que pueda cumplir mejor su misión y hacer realidad su visión.

Estos tres hábitos de alto desempeño deben convertirse en hábitos organizacionales. Y eso sólo sucederá cuando sean los hábitos de sus líderes. Así que inspira a tu organización a practicar aquellos comportamientos de liderazgo basado en la evidencia y la gestión basada en la evidencia, haciendo primero los hábitos de alto desempeño tus hábitos, y luego lleva a todos los demás a adoptarlos también.

Stacey Barr es una especialista en la medición del desempeño de la organización y la creadora de PuMP, la refrescante y práctica metodología paso a paso para la medición del desempeño, diseñada para superar las grandes luchas con los KPI y las medidas. Aprenda acerca de los malos hábitos que causan estas luchas y la forma de detenerlos, tomando el curso online gratuito de Stacey “Los 10 Secretos para el Éxito de los KPI” .